Lo tenéis todo listo para la ceremonia. Habéis elegido las invitaciones de boda que mejor encajan con vosotros, sabéis cuáles serán las canciones para bodas que sonarán camino del altar e, incluso, habéis pensado las mejores ideas originales para bodas para sorprender a los invitados. Pero… ¿cómo haréis la entrada?

¿Entro yo primero?, ¿vamos juntos los dos? o ¿mejor cada cual con su madrina? Son muchas las dudas que se plantean en las bodas gay en cuanto al protocolo de entrada a la ceremonia. Hay que tener en cuenta que se trata de una celebración relativamente nueva y no existe un protocolo propio, como en las bodas tradicionales. Por tanto es importante definir y acordar de común acuerdo la entrega y el encuentro de los novios frente al oficiante.

¿Sin protocolo?
Como nos cuenta Colombina Güimil, de Symposia Wedding Planner, expertos en organización de bodas gays, “el matrimonio de parejas del mismo sexo se legalizó en el año 2005, por lo que se puede decir que no existe un protocolo como tal en este tipo de ceremonias. En Symposia entendemos esa carencia como un lienzo en blanco sobre el que pintar una ceremonia cien por cien bespoke, a medida. Si la pareja quiere una ceremonia solemne, adaptamos el protocolo nupcial hetero con sentido común y, si la pareja desea una ceremonia fresca y cercana, se diseña un protocolo personalizado”.

Con la madrina y el padrino
Según cuenta Colombina, “por mi experiencia puedo decir que el protocolo más habitual es aquel en el que las madrinas o padrinos entran con los novios por separado. Y, por lo general, el contrayente de mayor edad es el que entra primero. Por supuesto, nunca entran solos; al menos en mi caso. Siempre lo hacen en pareja o acompañados”.

Encuentro previo
Entre las parejas gay que van a contraer matrimonio también es habitual que se encuentren a solas unos minutos antes de la ceremonia y luego se acerquen juntos al lugar donde estén los invitados para darles un saludo de bienvenida.

¿Juntos o separados?
Pasados unos minutos, la música indicará a la pareja que es el momento de acercarse al altar, ya sea acompañados por las madrinas o padrinos o bien juntos, según hayan decidido. Sea cual sea la decisión, es un momento muy emotivo.

Un papel especial
Como comenta Colombina, “las madrinas que escogen mis parejas suele ser la persona que más les ha acompañado durante su vida y que, simbólicamente, delega esa función al nuevo cónyuge. Suele ser el padre o la madre, pero no necesariamente. En ocasiones es un amigo o un familiar que les ha apoyado. ¿Por qué no cambiar las normas si el resultado es más sincero?”

Cómo nos vestimos
El protocolo de entrada, ¿exige también unas normas de etiqueta y vestuario? “En Symposia –prosigue Colombina– consideramos una boda un momento importante, pero prefiero aconsejar a los contrayentes que ‘vistan de gala’ más por dentro que por fuera. Lo de menos es si se casan en jeans, con lino o con chaqué. Lo imprescindible es que se trabaje muy bien el contenido del discurso, sus votos y que abran el corazón para que sus emociones y las del resto fluyan. Eso convierte una ceremonia en un momento solemne. Otro tema del vestuario es que debe estar acorde con el entorno de la ceremonia. No me gustan los smoking en la playa, ni un traje de lino en un palacete con pan de oro de fondo. En mi caso, no existe un dress code que sea el más usual, la variedad es enorme. Quizá, por muy poco, sea el traje oscuro el más habitual, siempre del diseñador o del sastre preferido por el cliente”.

Ensayar la coreografía
“Tanto si entran solos o en comitiva, todos los componentes de la puesta en escena deben saber perfectamente qué hacer en cada momento. Es imprescindible controlar los tempos y la ‘coreografía’. Eso da seguridad y evita que los nervios les traicionen”, añade Colombina. “Para ello, se trabaja durante las reuniones de organización con croquis, etc., y, en caso de ser necesario, se hace un ensayo general los días previos si los novios no están en el extranjero. Todo este tema lo decide siempre la pareja, aunque se dejan aconsejar por mí”, concluye.

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